Los bancos centrales de países emergentes están acaparando el oro a un ritmo no visto en décadas. El uso del dólar como arma, por parte de Donald Trump, está llevando a los países a desconfiar del dólar.
 
Los bancos centrales compraron 145,5 toneladas de oro en el primer trimestre de 2019, un aumento del 68%, en comparación con el año pasado y el primer trimestre más fuerte desde 2013, según el Consejo Mundial del Oro (CMO). En los últimos cuatro trimestres, estos bancos han acumulado más de 715 toneladas del metal precioso, la mayor cantidad que se haya registrado.
"La guerra comercial es una nueva razón para esta tendencia, pero con la acumulación de oro se le manda un mensaje más importante a Trump: "Cambiando dólares por oro las reservas de los países son sacadas del sistema de control de Washington”, dice a DW Adrian Ash, director de investigaciones de la firma de inversiones BullionVault.
 
Rusia fue el mayor comprador de oro durante el primer trimestre, seguido de Turquía y China. Rusia ha estado acumulando oro agresivamente en respuesta a las sanciones impuestas en 2014 por la intervención de Moscú en Ucrania. El banco central del país ha comprado más de 200 toneladas de oro cada año desde entonces, al tiempo que redujo drásticamente las tenencias de su tesorería en moneda estadounidense en medio de las tensiones con EE. UU., y la posibilidad de nuevas sanciones.
 
"Los bancos centrales atraen la atención porque son los custodios de la estructura financiera global y todo lo que hacen es analizado paso a paso”, dice Alistair Hewitt, director del Consejo Mundial del Oro (CMO), y termina señalando que "en los últimos 10 años solo representan un 10% de la demanda anual de oro. Luego los bancos centrales no son los accionistas más importantes en el mercado del oro”.