El oro no solo es un metal valioso por su cotización objetiva, sino que además es alrededor del mundo y a lo largo de la historia todo un paradigma de riqueza y lujo. Se trata probablemente del material en la Tierra que cualquier persona identificaría instantáneamente con estos conceptos, y no es para menos, porque hace muchos siglos que tiene esta consideración, sin comparación con ningún otro elemento. ¿Por qué el oro es tan valioso, entonces?
 
 

La belleza detrás del valor del oro

El profesor Andrea Sella explicaba a la BBC una posible clave que, si bien resulta a priori más subjetiva, merece la pena tener en cuenta: el valor de la belleza. Y es que en el aspecto meramente visual también podemos encontrar señas de distinción: la coloración y el brillo del oro lo diferencian de cualquier otro metal, que en su mayoría muestran distintos gradientes grisáceos o plateados.

A partir de estas posibles explicaciones naturales, podríamos decir que los designios de la historia hicieron su trabajo, con aspectos clave como el establecimiento del patrón oro al que fueron ligadas muchas monedas nacionales durante siglos. Se generó toda una mitología en torno al oro que se retroalimenta con su valor económico. La constante demanda que continúa recibiendo este metal en joyería y artículos de lujo, así como en ciertos usos industriales, contribuye a que mantenga una alta y estable valoración.